domingo, 23 de octubre de 2016

Injusticia y ayuda para Aitor Orosa

Aitor Oroza  nació con una parálisis cerebral por lo que se le concedió un grado severo de discapacidad, aunque esto nunca le ha impedido perseguir su gran sueño ser ciclista paralímpico.
Cogió la bicicleta a los 18 años y ya no la soltó hasta 15 años después de correr en importantes competiciones e incluso se le considero deportista de alto nivel ya que fue 5 veces campeón del mundo y 14 veces de España.
Sin embargo en el 2015 debido a un desgaste en la cadera que le mantuvo de baja tanto en el ciclismo como en si otra profesión monitor deportivo, desde entonces está luchando una de las etapas más duras que se le reconozca la gran invalidez que es el grado que actualmente le corresponde de discapacidad, pero que la seguridad social no lo considera así, de hecho solo le daban la discapacidad total pero después de montar en cólera y mover papeles rectificaron y le otorgaron la absoluta.
Antes de empezar a trabajar tenía el 67,5%  y hace un tiempo debido a necesitar ayuda de 3º persona para el aseo, vestirse, salir a la calle, en definitiva ayuda para poder llevar una vida normal se la subieron al 75% porcentaje que solo da derecho como mucho al reconocimiento de la invalidez absoluta con la que se puede cobrar 635€ al mes, una cifra que cualquier persona que sepa lo que es ser dependiente sabe que ello no da para vivir.
Mientras la seguridad social se acoge a que no le van a dar la gran invalidez ya que su discapacidad es desde el nacimiento y efectivamente el desgaste de cadera está presente desde que vino al mundo, pero se ha agravado de forma gradual desde hace 15 años hasta llegar a este momento donde el daño de cadera es un 90% más de lo que los médicos consideran un estado aguantable, un estado que cualquier otra persona solo tiene un 10% de llegar a este estado, él tenía un 60% más de acabar  con este gran desgaste, lo saben bien los médicos que le tratan que de no poder solucionarlo acabara siendo totalmente dependiente, tirado en una cama y  sin apenas dinero para vivir, de ahí la lucha y el esfuerzo por que se le reconozca la gran invalidez, echo que se debe reconocer siempre que una persona pierda toda su fuerza y necesite de otras personas para poder llevar a cabo todas las acciones de que todos llevamos a cabo diariamente de forma autónoma, y con ello según qué criterios se cumplan tener derecho a una paga mensual que será el equivalente al 60% de lo cotizado en los últimos años trabajados antes de llegar a esta situación.
Por ello junto a su familia, amigos y compañeros de equipo Aitor empezó este verano una lucha que esperaba poder ganar en los juzgados, aunque deseaba no llegar a ese punto y que con las firmas de miles de personas que le daban su apoyo mediante changer.org rectificase y le diesen lo que merece.
“Cuando traía medallas a España, todo el mundo quería fotos y ruedas de prensa conmigo. Pero ahora que necesito ayuda, me han dejado tirado”
Pero ya ha pasado unos meses y actualmente ha dado la noticia de que no lo ha conseguido, ya que el 28 de Septiembre le llego la notificación de Dirección Provincial de Vizcaya del Instituto Nacional de la Seguridad Social denegándole la gran invalidez, aunque según el artículo 194.6 del Real Decreto 8/2015 del 30 de Octubre, y aprobado por el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, donde definen Gran invalidez como : Se entenderá por gran invalidez la situación del trabajador afecto de incapacidad permanente y que, por consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, necesite la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse, o análogos
Aun habiendo presentado informes médicos del 31 de agosto del 2016 donde declaraban que “El paciente precisa ayuda para actividades de vida diaria” y gran limitación funcional para las actividades básicas de vida diaria como son aseo comida vestirse y deambulación, por lo que se ha producido un empeoramiento en la marcha en el último año pasando de poder deambular solo sin ayuda de nada a necesitar silla eléctrica”.

Por lo que al final se ha visto obligado a reclamar a la Dirección Provincial de Vizcaya y se está a la espera de la resolución, por lo que solo pide que se dé a conocer su caso y difundir esta petición e injusticia lo máximo posible.


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